Primeros pasos como ingeniero: El primer dia.​

En este momento estás viendo Primeros pasos como ingeniero: El primer dia.​

Cuando firmé mi primer contrato como ingeniero de sistemas, me sentí completamente desorientado. Mi fuerte nunca fue la programación, aunque no lo hago mal. Por los azares de la vida, mi primer empleo fue como tester, un campo del que me enamoré y que sigo ejerciendo hasta hoy. Pero esa es otra historia que contaré más adelante. Sentado en mi escritorio, con mi primera tarea frente a mí, me pregunté: «¿Y ahora qué?». Si alguna vez has sentido ese mismo temor al comenzar tu carrera, créeme, te entiendo.

Los primeros días fueron difíciles. Me encontré rodeado de colegas más experimentados, sin saber cómo abordar los proyectos que me asignaban. El temor a no estar a la altura me acompañaba todo el tiempo. Y lo peor llegó cuando tuve que interactuar con los desarrolladores para reportar un bug que había encontrado. Me sentía abrumado por la idea de tener que hablar «como un ingeniero», creyendo que no sería capaz de hacerlo correctamente. Pero pronto aprendí una lección que se aplica a cualquier ingeniero, sin importar el campo en el que trabajes.

Superando el miedo inicial como ingeniero.

Uno de mis mayores miedos al comenzar mi carrera era tener que hablar con los desarrolladores para reportar problemas técnicos. Tenía la sensación de que debía usar términos extremadamente técnicos y que, si no lo hacía, parecería un novato. Sin embargo, me di cuenta de algo muy simple: todos compartimos el mismo objetivo. No importa si eres desarrollador, tester, ingeniero civil o de telecomunicaciones, lo importante es que te comuniques claramente y que todos entiendan cuál es el problema. El mito de que debes «hablar como un hacker» para ser ingeniero es solo eso, un mito.

No te dejes intimidar por la jerga técnica. Lo más importante es comunicarte de manera clara, sin preocuparte por impresionar. Al final, lo que importa es resolver problemas de manera efectiva.

Cómo apoyarte en mentores y colegas para avanzar.

Afortunadamente, después de algunos días llenos de incertidumbre, me asignaron una compañera que actuó como mi mentora. Élla me mostró lo esencial: desde cómo abordar los proyectos, entender los diseños, hasta cómo gestionar las pruebas y reportar problemas. Poco a poco, con su apoyo, empecé a ganar confianza y a moverme con más independencia en el equipo. No importa en qué campo de la ingeniería te encuentres, contar con alguien que te guíe durante los primeros pasos es invaluable.

No temas pedir ayuda. Los mentores y colegas están allí para apoyarte, y aprender de su experiencia es una de las mejores formas de crecer en tu carrera.

Ganar confianza como ingeniero a través de la práctica.

Con cada prueba que ejecutaba, cada proyecto en el que participaba y cada problema que resolvía, mi confianza fue aumentando. Al principio, la duda siempre estaba presente, pero con el tiempo y la práctica, comencé a sentirme más seguro de mis capacidades. Ver cómo mis aportes ayudaban a mejorar los proyectos no solo me dio confianza, sino que me mostró que estaba en el camino correcto. Esta lección es universal para cualquier ingeniero: no importa si trabajas con software, construcción o tecnología, la práctica constante es lo que te permitirá avanzar.

No te desesperes si las cosas no salen bien al principio. La confianza se gana poco a poco, y la clave está en seguir practicando y aprendiendo de cada situación.

Si estás dando tus primeros pasos en el mundo de la ingeniería y te sientes un poco perdido, te entiendo. Todos hemos pasado por ahí. La clave está en ser paciente contigo mismo, pedir apoyo cuando lo necesites y no tener miedo de cometer errores. Al final, esos momentos de incertidumbre te ayudarán a desarrollar las habilidades y la confianza necesarias para triunfar en tu carrera.

Ing. Mg. Libaniel Jr Vargas P.

Libaniel es Ingeniero de Sistemas y Magister en Gestión de TI con experiencia que abarca telecomunicaciones, banca digital y el vertiginoso mundo startup, donde lidera equipos de Quality Assurance. Su filosofía parte de eliminar la cultura de la culpa para potenciar el aprendizaje rápido: prefiere errores tempranos y baratos que fortalezcan la responsabilidad colectiva en los objetivos. Exigente y autoexigente, ha conocido de primera mano los límites físicos y mentales que impone la profesión; por ello cultiva la salud y el bienestar como cimientos del alto rendimiento, siempre con la excelencia como meta. Publica cada semana en ParaIngenieros.Org, comparte conocimientos con su equipo y colabora en espacios abiertos, soñando con dar el salto a las aulas universitarias. Sus textos combinan experiencias personales, anécdotas de colegas y lecturas constantes, invitando al debate: valora el feedback —incluso cuando discrepa— porque sabe que escuchar otras miradas es clave para evolucionar como profesional y como ser humano.